Entre armas, guerra, fuego, ira y furores,
que al soberbio francés tienen opreso,
cuando el aire es más turbio y más espeso,
allí me aprieta el fiero ardor de amores.
cuando el aire es más turbio y más espeso,
allí me aprieta el fiero ardor de amores.
Miro el cielo, los árboles, las flores,
y en ellos hallo mi dolor expreso,
que en el tiempo más frío y más avieso
nacen y reverdecen mis temores.
y en ellos hallo mi dolor expreso,
que en el tiempo más frío y más avieso
nacen y reverdecen mis temores.
Digo llorando: «¡Oh dulce primavera,
cuándo será que a mi esperanza vea
ver de prestar al alma algún sosiego!»
cuándo será que a mi esperanza vea
ver de prestar al alma algún sosiego!»
Mas temo que mi fin mi suerte fiera
tan lejos de mi bien quiere que sea,
entre guerra y furor, ira, armas, fuego.
tan lejos de mi bien quiere que sea,
entre guerra y furor, ira, armas, fuego.
COMENTARIO.
El texto que se nos propone es un poema lírico. (Ver introducción general para comentario de poesía lírica en la entrada correspondiente)
Podemos resumir el
poema diciendo que la voz poética se dirige al objeto amoroso, una mujer, para hacerle saber que se vengará de ella al
verla envejecer, pero aún así esa pasión no podrá extinguirse.
La estructura interna se puede dividir en dos
partes, que se corresponden en la externa con dos estrofas cada una. En la
primera parte el poeta expresa su deseo de tomar venganza, mientras que en la
segunda se centra en la expresión de la continuidad del sentimiento de intensa
pasión que experimenta por el ser amado, incluso después de haber visto
satisfecha su venganza.
Hay por tanto, una
cierta contradicción entre ambas a la que me referiré más adelante.
ANÁLISIS DE LA ELOCUCIÓN
Es conveniente comenzar
nuestras observaciones por la consideración de la estructura
externa del poema en la que se sustenta, en gran medida, su valor rítmico
y fónico.
La musicalidad es un aspecto esencial en buena parte de la poesía,
especialmente la lírica, y en este sentido,
el uso del verso es esencial.
Este es un poema escrito
en una forma métrica ampliamente
extendida en todo el ámbito occidental a
partir del Renacimiento: El soneto. Esta estructura se conforma a su vez de dos
estrofas, a saber, dos cuartetos y dos tercetos. Se trata de una forma tomada
de la lírica italiana, introducida
en la lírica hispana por JUAN
BOSCÁN y cultivada con magistral acierto por GARCILASO.
A partir de entonces no ha dejado de
emplearse como vehículo de expresión
poética
detro de los moldes del estricto estrofismo. El esquema presenta variedad, en el
caso de este poema concreto es el siguiente:
ABBA ABBA CDE CDE
Resulta especialmente llamativo el uso que se hace en el poema
del encabalgamiento que produce un efecto de aceleración
asemejando más el verso a la prosa -algo
que sería muy mal visto por los
poetas críticos hacia el nuevo
estilo italiano, como CASTILLEJO- De esta forma la expresión
de las emociones produce una mayor sensación de autenticidad, de
verdadera fuerza expresiva, que no podría producirse cuando el
ritmo viene determinado por la línea del verso en lugar
de por la intensidad de la frase y su poder evocador.
Por ejemplo, este recurso se aprecia en los versos : "y en
vez de rosas con que tiñe ahora/ tus mejillas la
edad" y en estos otros versos: " y el aliento/ a tu boca hurtarse
soberana".
Sin embargo, todavía
podemos apreciar en este poema una cierta tendencia a la estructuración
versal más estricta, y resulta
chocante, en este sentido, el prosaico uso de los dos puntos, como se aprecia
en el verso: veras arder el fuego:/ que ni muere la llama calmo el viento/ ni
la herida embotada el hierro cura
El tono del poema es, en general, intenso, marcado por el carácter
emocional de lo expresado. Se emplea, además, la interjección
"ay" con un claro valor expresivo.
La función
expresiva y la estética son las principales,
pero, ¿podemos
hablar también de una función
apelativa? Es necesario advertir, en este sentido, que la voz poética,
en primera persona, expresa sus emociones (se para a contemplar su estado,
usando la clásica expresión
de PETRARCA) y se dirige a un "tú" marcado en la deixis
como si fuera el destinatario directo del poema.
"Veré (yo) al tiempo tomar de
ti señora/
por mi venganza" Y al final dice: Bullir verás(tú)
mi herida". Esta repetición del verbo ver,
empleada al principio y al final del poema, es decir primero lo que verá
el poeta y después la persona a la que se
dirige) construye la unidad, cierra en un círculo el mensaje dotándolo
de una intensa coherencia interna y de una
inusitada fuerza significativa a la que me referiré
después.
Los recursos estilísticos
empleados para producir el efecto de extrañamiento poético
(en el sentido dado al término por SKOLOVSKI) son
variados y se distribuyen por todo el poema. Algunos de los más
relevantes para la construcción del significado son
los siguientes:
La personificación,
al referirse al referirse al tiempo como un ser capaz de arrebatar la juventud
y la belleza (concepción heredada del paganismo
grecolatino) Las metáforas referidas a la
juventud.
Las metáforas vertebran casi
todo el texto. En primer lugar nos encontramos con aquellas referidas a la
juventud en contraste con la madurez:" rosas/lilios en las mejillas",
"cabello vuelto nieve pura" . Ambas metáforas
responden a tópicos plenamente usados
por la lírica del siglo de oro,
concretamente la asociación entre rasgos físicos
y rasgos de la naturaleza. En segundo lugar, las metáforas
que cierran el poema y con las que se refiere al amor y al deseo, sin nombrarlos
nunca: "arde el fuego" , " la llama", " la
herida". Con ellas describe también la imposibilidad de
que ese amor termine nunca, aunque se haya extinguido la fuerza que lo originó.
Así
dice: " ni muere la llama calmo el viento/ ni la herida embotada el hierro
sana", y " igualmente verás
bullir mi herida.
Para terminar este
apartado, me detendré un momento en el uso
del hipérbaton, frecuente y
magistralmente empleado para dar mayor protagonismo a los vocablos que el poeta
quiere resaltar gracias a su inhabitual colocación en el discurso oracional.
Veámoslo
en:" Veré al tiempo tomar de ti
señora/por
mi venganza", o por ejemplo, en estos versos: " ni la herida embotada
el hierro sana"; la colocación al final del verbo (en
presente, además, para realzar la
fuerza de su significación, aunque en conjunto el
poema tenga un valor de futuro) Tiene también resonancias latinas y
una determinada sonoridad que es claramente clásica.
INTERPRETACIÓN FINAL.
A lo largo de mi comentario hemos ido considerando la presencia
en el texto de rasgos y elementos que lo caracterizan formal y temáticamente
como un poema situado entre los siglos XVI y XVII. La perspectiva es interna,
la finalidad del poema es a mi juicio, además de la artística,
la introspectiva.
¿El
poeta busca amenazar o amedrentrar al posible destinatario (quizá
real, quizá una ficción
poética)
explicándole
que el tiempo terminará con su belleza? Más bien se trata de mostrar
una emoción con un carácter
paradójico,
complejo. Un amor- odio, una pasión arrebatadora que
empuja al poeta a desear el fin de aquello que le motiva su dolor pero, al
mismo tiempo, le empuja a confesar y confesarse que ese fin es imposible. Que
la pasión persistirá
más
allá
de la pérdida de la belleza que
la motivó en un principio.
Es precisamente esta
contradicción la que genera en el
lector el sentimiento y la emoción estética
tanto como afectiva ante el poema. Quizá un lector actual se
sienta menos identificado con una visión amorosa tan ligada al
físico
de la mujer como la que predominó a lo largo de siglos en
la lírica.
Pero este poema reconoce que esa belleza no puede ser lo que sustente la"llama intensa "de
la pasión amorosa, aunque lo
haga de modo sutil y hasta contradictorio.
En este sentido se acerca más a la sensibilidad poética
de nuestros días e intuye un camino
distinto y más
profundo para el tratamiento del tema del amor que mantendrá
encendida la llama misma de la lírica durante siglos.
RECEPCIÓN DEL TEXTO. ( Esta parte no se incluiría en examen.)
Opinión sobre el tratamiento
del amor en el poema.
Para el lector actual, más
aún
para una lectora, la perspectiva del poema adolece de cierta rigidez y resulta
poco creíble, poco capáz
de despertar simpatía, comprensión
o emoción alguna. No tanto por
la temática
y el modo en que esta es tratada como por el lenguaje y las metáforas
que sustentan el texto y que responden a patrónes de pensamiento generales
y determinados por el contexto histórico cultural y no a la
imaginación o la sensibilidad del poeta.
Por otra parte, llama la
atención
que la perspectiva masculina del hombre ofendido ante la mujer bella que le
ignora, se haya mantenido durante siglos, y continúe
intacta en nuestros días el algún
que otro bolero o blus.
Modestamente creo que el comentario no pertenece al poema "Entre armas, guerra, fuego, ira y furores". Los versos empleados como ejemplos no aparecen en el soneto que encabeza dicho comentario.
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